❝ My Language Learning Journey ❞ / Sofia Dimitriadis

Source: Sofia Dimitriadis
¡BUENAS! ✊Con la serie ❝ My Language Learning Journey ❞ queremos compartir con vosotros y vosotras historias de personas que han realizado un programa de movilidad en España o América Latina. A través de charlas informales, nos contarán su experiencia en el extranjero, su proceso de aprendizaje lingüístico y algunas curiosidades sobre su ciudad de acogida.
Hoy la protagonista es Sofia Dimitriadis. ¡A leer! :-)
Hola, Sofia. ¿Puedes presentarte a la comunidad? :-)
¡Hola! Me llamo Sofia, tengo 25 años y estudio Filología Hispánica y Pedagogía en la Universidad de Wuppertal, en Alemania. Ahora mismo estoy escribiendo mi Trabajo de Fin de Grado y, en el futuro, me gustaría ser profesora. Dentro de poco empezaré un máster, también en Filología Hispánica.
¿Has hecho algún programa de movilidad?
En realidad, he participado en dos programas de movilidad. En 2021 hice un intercambio académico de un año en Cádiz y, en 2023, realicé unas prácticas laborales en Granada.
¿Por qué escogiste Cádiz como destino Erasmus+?
Mi universidad me pidió que eligiera tres destinos en España y solicité una plaza en Málaga, Cádiz y Huelva. Cuando me asignaron Cádiz, estuve un poco triste porque todas mis amigas se iban a Málaga, pero, al final, fue lo mejor. Cádiz está junto al mar y tiene un clima increíble, con mucho sol durante todo el año. Además, la gente gaditana es muy amable y extremadamente abierta.
¿Y por qué quisiste hacer unas prácticas en Granada?
Cuando estaba en Cádiz, un día fui con una amiga a pasar un fin de semana a Granada. Me impresionó muchísimo, sobre todo porque tenía algo que no había en Cádiz: las montañas. Me pareció preciosa. Cuando volví a Alemania después de mi Erasmus, tenía claro que quería vivir otra experiencia en España. Como Granada me había gustado tanto, decidí solicitar unas prácticas allí.
Empezamos por Cádiz: ¿Qué fue lo que más te gustó de la ciudad?
Cádiz, para mí, es un lugar increíble. Tiene algo especial. Es una ciudad pequeñita, por lo que creo que es perfecta para hacer un Erasmus. Puedes ir a cualquier sitio caminando y nada está a más de 15 minutos a pie. Muchas veces te cruzas con gente de la universidad, y eso hace que el ambiente sea muy familiar. También me encantaba sentarme en la playa y disfrutar del sol, dos cosas que no puedo hacer en Alemania. Y, por último, algo que me enamoró fue la gente. Los gaditanos son muy amables, abiertos y divertidos. Cuando llegué no conocía a nadie, pero nunca me sentí sola. En Cádiz me sentí muy cómoda.
¿Cómo fue el primer impacto de llegar a la ciudad?
Si te soy sincera, el día antes del viaje tenía muchísimo miedo. Era la primera vez que iba a estar tanto tiempo tan lejos de casa, y estaba muy asustada. Recuerdo que estaba en casa de mi madre, llorando, y no quería irme. Había solicitado hacer el intercambio porque era obligatorio para mí. Como estudio Filología Hispánica, tenía que pasar al menos tres meses en España. También me preocupaba mucho mi nivel de español, que aún no era muy bueno. Además, me habían advertido de que el acento andaluz era muy difícil. Pero, cuando llegué, me di cuenta de que no era para tanto. La ciudad me pareció muy antigua, muy bonita y pequeñita. En un principio, mi idea era quedarme solo un semestre, pero al final decidí quedarme un año entero.
¿Dónde vivías en Cádiz?
Vivía con dos chicas alemanas en un piso compartido. Al principio, la idea de vivir con gente de mi país no me convencía mucho, pero al final no fue una mala elección, porque me hice muy amiga de una de mis compañeras de piso. El apartamento estaba muy bien: era limpio, acogedor y estaba en el centro. Desde mi casa hasta la facultad había solo cinco minutos a pie, así que, en ese sentido, fue perfecto.
¿Fue difícil encontrar alojamiento?
No mucho. Lo encontré a través de Idealista antes de viajar a Cádiz.
¿En qué idioma eran las clases?
Las clases eran en español, lo cual fue perfecto para mí porque mi nivel de inglés es bastante bajo. En cualquier caso, tuve que estudiar mucho, ya que en mi carrera había que entregar tareas todas las semanas, además de hacer un examen final. El primer semestre suspendí casi todas las asignaturas, pero en el segundo aprendí a estudiar en español y a organizarme mejor. Otra dificultad fue que, cuando llegué, todavía era obligatorio llevar mascarilla, así que era difícil entender lo que decían los profesores, que además tenían un acento andaluz muy marcado.
Para quienes no conozcan mucho el acento andaluz, ¿cómo lo describirías?
Una de las cosas más características son las aspiraciones. Por ejemplo, muchas veces no se pronuncian las eses finales del plural y las jotas suenan más suaves. En Cádiz, además, noté que la ch se pronuncia como una sh. Por ejemplo, en vez de coche, decían coshe. Al principio me costaba entender algunas palabras, pero con el tiempo te vas acostumbrando.
¿Qué hacías en Cádiz con tus amigos?
La verdad es que hicimos un montón de planes. Había dos organizaciones que ofrecían actividades para estudiantes Erasmus: una era ESN y la otra se llamaba YeahCadiz. Ambas organizaban viajes, fiestas y otros eventos para conocer gente y descubrir nuevos lugares. Yo viajé bastante con ellos, porque los precios eran bastante asequibles. Fui varias veces a Sevilla y también visité Rota, Ronda, Málaga, Granada, Chiclana de la Frontera y Puerto Real, entre otros lugares.
Source: Sofia Dimitriadis
¿Cuál fue tu lugar favorito?
Después de Cádiz, mi lugar favorito fue Granada. También me gustó mucho Málaga, la verdad. Otra experiencia que recomiendo muchísimo es hacer el Caminito del Rey, que es una ruta de senderismo impresionante cerca de Málaga. El paisaje es espectacular.
¿Qué hay que hacer o visitar sí o sí en Cádiz?
Me encantaron la catedral y las playas, especialmente la de Santa María, que era mi favorita para relajarme o quedar con amigos. También me gustó mucho el ambiente internacional: había un montón de estudiantes de otros países, así que siempre encontrabas a alguien con quien hablar o compartir lo que estabas viviendo. Pero, sin duda, lo que más me gustó fue la gente gaditana: muy abierta, simpática y siempre dispuesta a ayudarte. Para mí, eso es lo más importante. Puedes estar en un sitio precioso, pero si la gente no es amable, no te sientes a gusto. En Cádiz tuve las dos cosas: un lugar bonito y personas increíbles.
Antes has dicho que decidiste alargar tu Erasmus+ en Cádiz. ¿Por qué?
Me acuerdo de que durante las vacaciones de Navidad viajé a Alemania para visitar a mi madre y a mi hermana. Estando en casa, me di cuenta de que todavía no era el momento de volver, porque sentía que aún me quedaban muchas cosas por hacer en España.
¿Valió la pena?
Totalmente, aunque muchos de mis amigos volvieron a sus países. En cierto modo, me tocó empezar de nuevo. De todos modos, disfruté mucho más del segundo semestre porque ya estaba acostumbrada al idioma, a la ciudad y al ritmo de vida. Además, era primavera y se estaba muy bien: el ambiente era mucho más alegre y relajado. Por otro lado, conocí a más gente local, y eso me ayudó mucho a mejorar mi español e incluso a coger un poco el acento andaluz. Ya no me sentía una guiri, sino que empecé a sentirme un poco gaditana. En resumen, fue una decisión muy acertada y disfruté muchísimo de mi tiempo allí.
¿Por qué decidiste hacer otra experiencia de movilidad en Andalucía?
Cuando terminé mi Erasmus en Cádiz y volví a Alemania, estaba supertriste. No paraba de llorar. Siempre digo que en España soy otra persona: más abierta, más divertida y más amable. En casa, en cambio, soy un poco más seria, rígida y estructurada. En ese momento sentí que quería vivir otra experiencia en España. Esta vez, en lugar de estudiar, decidí hacer unas prácticas. Como dije antes, Granada es una ciudad que me encanta, así que mandé varios currículums y, al final, me aceptaron allí para hacer una pasantía en una escuela de idiomas.
¿Cuánto tiempo estuviste en Granada?
Tres meses.
¿Y qué hacías exactamente en tus prácticas?
Di clases de alemán como lengua extranjera. En Alemania quiero ser profesora precisamente de eso, así que pensé que podía ser una muy buena oportunidad. Me encargaba de preparar clases, actividades y juegos para los estudiantes. Tenía alumnos desde los 18 hasta los 60 años. Me encantó.
¿Cómo fue vivir en Granada? ¿Qué diferencias viste respecto a Cádiz?
Hubo muchas diferencias, la verdad. En Cádiz ya estaba familiarizada con la ciudad y me sentía como en casa. En cambio, en Granada todo fue mucho más improvisado. Encontrar un piso solo para tres meses fue muy difícil, así que solo pude conseguir uno un poco alejado del centro. Recuerdo perfectamente el día en que llegué a mi nuevo apartamento. Había contactado con el propietario a través de Idealista y, en las fotos, todo parecía estar bien. Pero, cuando llegué, el piso estaba en obras y muy sucio. Me quedé en estado de shock. También tuve algunos problemas en la casa. En cualquier caso, no diría que fue una experiencia negativa, pero sí mucho más dura y con más desafíos que en Cádiz.
¿Qué es lo que más te gustó de Granada?
En Granada, una de las cosas que más me gustó fue, una vez más, la gente. Hay muchísimos estudiantes en la ciudad, así que me sentía muy cómoda rodeada de gente joven. Al principio fue un poco difícil conectar con ellos, porque ya no era estudiante, sino que estaba allí haciendo unas prácticas. Por otro lado, la ciudad en sí es preciosa: antigua, cuidada y muy limpia. Me encantó, de verdad. Y, por supuesto, otro punto fuerte es la naturaleza. Granada está rodeada de montañas, y eso me fascinó porque me gusta mucho hacer senderismo. En eso se diferencia mucho de Cádiz. En Cádiz tienes la playa, las calles, pero no hay tantos espacios verdes o zonas montañosas.
¿Si tuvieras que escoger entre Cádiz y Granada, con cuál te quedarías?
Me quedo con Cádiz. Siempre digo que una parte de mi corazón sigue latiendo allí. Por eso he decidido volver a estudiar en Cádiz a partir de septiembre.
¡Qué guay! ¿Qué harás allí? ¿Estudiarás tu máster?
Exacto. Voy a Cádiz a mediados de septiembre para cursar el semestre de invierno de mi máster en Filología Hispánica. Estaré allí hasta febrero de 2026. Sé que será duro, lo tengo claro, pero a mí me encantan los desafíos. Cualquiera que haya vivido en el extranjero sabe que, aunque sea una experiencia maravillosa, a veces también puede ser un poco dura. De todos modos, como ya he dicho, Cádiz tiene algo especial para mí, así que no lo dudé: quería volver.
¿A nivel gastronómico, probaste la comida española?
Bueno, lo que pasa es que soy vegana, así que, obviamente, no tuve muchas posibilidades de probar la gastronomía típica. Por ejemplo, en Cádiz es muy famoso el pescaíto frito y otras especialidades con marisco, pero, claro, no las probé. En Cádiz había pocas opciones veganas, mientras que en Granada encontré muchas más alternativas, también gracias a las influencias árabes en la cocina. Había más platos que yo podía comer, así que salía más a comer fuera.
¿Antes de empezar tu primer programa de movilidad en Cádiz, cuál era tu nivel de castellano? ¿Y ahora que ya has terminado los dos, cuál crees que es tu nivel actual?
Cuando me fui a Cádiz por primera vez, tenía un nivel B1. Eso también explica por qué me sentía tan insegura con mi español. Como ya te conté, durante las dos primeras semanas estaba completamente perdida. Ahora, después de estas dos experiencias, creo que estoy entre un B2 y un C1. Como puedes ver, puedo hablar sin ningún problema en español, aunque todavía me faltan bastantes cosas de gramática que necesito mejorar. Algo que no mencioné antes es que, durante mi primera estancia, asistí a una clase de español como lengua extranjera en la universidad. La profesora era gaditana, y eso me ayudó muchísimo.
La verdad es que hablas superbien. De hecho, tienes un acento andaluz bastante marcado, lo cual es muy bonito. Enhorabuena, de verdad. Estoy impresionado.
Muchas gracias :-)
¿Qué consejo le darías a alguien que vaya a hacer un programa de movilidad en Andalucía y que no domine mucho el castellano?
Mi primer consejo es: no tengas miedo. Es completamente normal sentirse inseguro al principio. Especialmente en Andalucía, la gente es muy amable y nadie se va a reír de tu nivel de español. Nadie. Lo mejor que puedes hacer es intentar integrarte y hablar con la gente local. Métete en situaciones con personas de allí, aunque al principio sea incómodo o no entiendas todo. Te lo prometo: nadie se va a reír de ti. Al contrario, sentirán curiosidad por ti. Y otro consejo importante: no seas duro contigo mismo. Aprender una lengua es un proceso. Nunca vas a hablar como un nativo, y no pasa absolutamente nada. Cometer errores es parte del camino. Lo importante es aprender disfrutando.
¿Hay algún consejo que puedas dar para aprovechar al máximo un programa de movilidad?
Me acuerdo de que yo misma sentía mucha presión por aprovechar cada día al máximo. Pero eso no es sano. Hay que olvidarse de esa presión, porque te agobia y te manipula mentalmente. Vive la experiencia a tu ritmo. Si quieres viajar, viaja. Si prefieres descansar, descansa. Lo importante no es hacer mil cosas, sino disfrutar del momento. La idea de aprovechar cada segundo puede volverse tóxica si te obsesionas con ello. Para vivir bien una experiencia de movilidad, deja la presión a un lado y disfruta de tu estancia con tranquilidad.
¿Cuál es la lección más valiosa que has aprendido durante tu tiempo en Andalucía?
Lo más importante que he aprendido es que soy capaz de vivir en el extranjero. Estoy muy orgullosa de mí misma por todo eso. Me siento más segura, más abierta, y ya no tengo tanto miedo como antes. He descubierto que soy capaz de más de lo que pensaba. Y eso se lo debo, en gran parte, a mis estancias en España.
¿Hay algo cultural de España o de Andalucía que te haya sorprendido?
Por supuesto, el acento andaluz. Todo el mundo me decía que era difícil, y puedo confirmar los rumores. Otra cosa que me llamó mucho la atención fue la siesta: es real. El ritmo de vida allí es completamente diferente. Yo, como buena alemana, estoy acostumbrada a levantarme temprano y acostarme pronto. Pero en Cádiz, cuando empecé a relacionarme más con gente local, me di cuenta de que, si no tenían que trabajar por la mañana, no se levantaban temprano, y después de almorzar se echaban la siesta. También me sorprendió el clima. En Cádiz, durante casi un año, solo llovió tres veces. Por otro lado, me llamó mucho la atención que la gente, en general, pasa poco tiempo en casa: solo van para cenar o dormir. El resto del tiempo lo pasan en la calle. Eso me pareció muy bonito. Finalmente, en Cádiz no hay calefacción, y en invierno, con el viento y la humedad del mar, el frío se siente mucho. A veces me congelaba en casa. Así que ahora, que voy a volver para el semestre de invierno, ya sé que tengo que preparar la maleta con más sudaderas y chaquetas.
¿Qué opinas del programa Erasmus+?
Para mí, ha sido una oportunidad para vivir de verdad en el extranjero. Sin el programa Erasmus+, no lo habría podido hacer, sobre todo por razones económicas. ¡Me encanta!
¿Qué opinas de la plataforma OLS?
Creo que es una buena herramienta, sobre todo para conectar con personas que ya han vivido una estancia en el extranjero a través de los foros.
Última pregunta: ¿Cómo definirías tu experiencia en Andalucía con una sola palabra y por qué?
Felicidad. Aunque estar en España no significa que los problemas desaparezcan, sentía que allí todo me afectaba menos, que todo me estresaba menos. Me sentía más libre, más ligera… más feliz.
Bueno, pues eso es todo, Sofia. Te agradezco mucho tu disponibilidad y, de nuevo, te felicito por tu castellano andaluz, que es magnífico. ¡Un abrazo!
¡Muchas gracias a ti por la oportunidad! ¡Un saludo!
Eso es todo amigos/as. ¿Os apetece compartir vuestra experiencia e inspirar a otras personas? CLICAD AQUÍ.
¡SALUDOS! :-)
Bernat, OLS Community Manager – Español
