❝ My Language Learning Journey ❞ / Ala Cieślik
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¡BUENAS! ✊
Con la serie ❝ My Language Learning Journey ❞ queremos compartir con vosotros y vosotras historias de personas que han realizado un programa de movilidad en España o América Latina. A través de charlas informales, nos contarán su experiencia en el extranjero, su proceso de aprendizaje lingüístico y algunas curiosidades sobre su ciudad de acogida.
Hoy la protagonista es Ala Cieślik. ¡A leer! :-)
Antes de dar paso a la entrevista, quiero recordaros que entre el 13 y el 18 de octubre se celebran los Erasmus Days, una iniciativa internacional cuyo objetivo es promover los beneficios del programa Erasmus+. Os animo a echar un vistazo a la página web del evento y a participar en las actividades de estas jornadas. ¡Viva Erasmus+!
Hola, Ala. ¿Puedes presentarte a la comunidad?
¡Hola! Me llamo Ala, soy polaca y tengo 21 años. Estudio la carrera de Filología Inglesa en Varsovia, aunque también estoy aprendiendo español, francés y un poco de italiano.
¿Has hecho algún programa de movilidad?
En 2024 hice un intercambio Erasmus+ en València durante cinco meses. ¡Me encantó!
¿Por qué escogiste València?
Porque quería ir a una ciudad con mar y también porque es una de las más grandes de España. Entre los destinos disponibles para hacer mi intercambio, València fue mi primera opción.
¿Recomiendas València como destino para hacer un programa de movilidad Erasmus+?
Sí, sin duda. València es una ciudad muy internacional, con estudiantes de todo el mundo. Además, es preciosa y tiene un ambiente ideal para vivir y estudiar.
¿Qué cosas te gustaron de València?
Me gustaron mucho los parques y la naturaleza que rodea la ciudad. También me encantó su tamaño: no es ni demasiado grande ni demasiado pequeña, así que hay un buen equilibrio y no te sientes agobiada. Personalmente, recomiendo el Jardí del Túria, así como la Ciutat de les Arts i les Ciències, que seguramente es la atracción principal de la ciudad. En cuanto a barrios, El Carmen, Ruzafa y el casco histórico son los más bonitos.
¿Dónde vivías?
Vivía en una residencia de estudiantes cerca de la Platja de la Patacona. Como estaba literalmente a tres minutos a pie, muchas veces iba a la playa para ver el amanecer y el atardecer. La residencia en sí era un poco cara, pero incluía todas las comidas. Estoy muy contenta de haber vivido allí, porque me permitió conocer a mucha gente y practicar español.
¿Fue fácil hacer amigos y amigas durante tu intercambio?
Para mí fue bastante fácil, aunque también creo que fue porque no esperaba a que los demás vinieran a hablarme. Muchas veces era yo quien empezaba la conversación. Eso me ayudó a conocer a más personas y a sentirme más segura.
¿Qué planes hacías con tus amigos?
Nos gustaba salir a tomar un café, relajarnos en la playa o ir a comer algo durante el fin de semana. De vez en cuando también cocinábamos juntos. Un día, unos chicos de México nos enseñaron a preparar tacos. ¡Estaban muy ricos!
¿Tuviste la oportunidad de probar comida valenciana o española?
Sí, claro. Probé la tortilla de patatas, la paella y la fideuà, entre otras cosas.
Para la gente que no lo sepa, ¿qué es la fideuà?
Es un plato muy parecido a la paella, pero en lugar de arroz se cocina con fideos.
¿Tuviste la oportunidad de viajar un poco por España?
Fui a Barcelona y a Madrid, y me encantaron. Es curioso, porque cuando estuve en Barcelona, mi cabeza hizo clic y empecé a pensar más en español. Por desgracia, no pude conocer bien la Comunitat Valenciana porque, durante mi Erasmus, hubo la DANA.
¿Dónde estabas tú en aquel momento?
Yo estaba en València ciudad, así que no me pasó nada, pero las zonas de alrededor sí que se inundaron y fue un desastre. La universidad suspendió las clases durante seis semanas, de modo que tuvimos que seguir en línea. Fue una situación bastante difícil, pero, al estar en la residencia, conseguimos distraernos un poco.
¿Hay alguna cosa cultural de España o de València que te haya sorprendido?
Yo sabía que los españoles cenaban muy tarde, pero no esperaba que fuera tan tarde. Al principio me costó un poco adaptarme a los horarios españoles. Por ejemplo, en la residencia solíamos cenar a partir de las 20:30, mientras que yo, en Polonia, intentaba no cenar nunca después de las 19:00, jaja. Ahora sigo una rutina un poco más española.
¿Antes de ir a València, sabías que existía el valenciano?
Sí, lo conocía. No tuve muchos problemas con el valenciano porque se parece bastante al español. Aprendí algunas palabras, como por ejemplo “bon dia.”
Si os interesa el tema de las lenguas de España, echad un vistazo a ESTE artículo.
¿Cuánto se habla valenciano en València?
Se escucha un montón por la calle, y muchas cosas, como las señales y los nombres de las tiendas, están en valenciano. La universidad también nos mandaba correos bilingües en valenciano y español.

Source: Ala Cieślik
¿Cuál era tu nivel de castellano antes de empezar tu programa de movilidad y cuál es tu nivel actual?
Antes de llegar tenía un A2, y ahora creo que tengo un B2.
¿Tomaste clases de español en algún momento?
Sí, antes de ir a València hice clases privadas. Durante el intercambio, traté de hablar lo máximo posible con la gente. Actualmente, sigo haciendo clases para mejorar la gramática y la conversación.
¿Fue difícil adaptarte al idioma cuando llegaste a València?
Al principio estaba un poco agobiada y me dolía la cabeza por culpa de tantos estímulos. A partir de las seis de la tarde, estaba muerta, jaja. En ese momento pensé: ¿Cómo vas a sobrevivir cinco meses así? De todos modos, tras dos semanas me acostumbré y mi nivel de energía volvió a la normalidad.
¿Qué consejo le darías a alguien que vaya a hacer un Erasmus+ en València o en España en general y que no domine mucho el castellano?
Que no se preocupe demasiado, porque lo va a aprender y la gente valorará mucho el esfuerzo. De hecho, muchas veces los españoles me animaban y me decían que lo hacía muy bien, lo cual me ayudó mucho. Yo creo que vale la pena intentar hablar, porque está muy bien visto y te da un montón de satisfacción.
¿Algún consejo para mejorar?
A mí leer en voz alta me ayuda mucho, porque acostumbras a tu boca a los sonidos y te ayuda a no bloquearte tanto en la vida real.
A nivel lingüístico, ¿cuál fue la cosa más complicada y cuál fue la más fácil para ti?
Creo que lo más complicado fueron los condicionales y el subjuntivo. Por otro lado, lo más fácil fue aprender el español informal, es decir, la jerga. El español coloquial no se suele escuchar en la universidad ni aparece en los libros, pero si hablas con gente, al final lo incorporas de manera natural.
¿Qué piensas de la plataforma OLS?
Me ayudó mucho al principio. Me gustan también los correos que envías, porque los leo en voz alta y me sirven muy bien para practicar la pronunciación y la entonación. Además, me inscribí en una sesión en línea para practicar español, en la que me lo pasé genial. Creo que realmente vale la pena explorar la plataforma.
¿Cómo son los valencianos y las valencianas?
En mi opinión, son muy abiertos. Siempre te saludan, y eso me encanta porque, de este modo, no me siento tan invisible. A diferencia de Polonia, aquí la gente sí te nota un poco más.
¿Cuál es la lección más valiosa que has aprendido durante tu programa de movilidad?
Creo que la lección más valiosa me la dio un amigo. Un día le dije que no hablaba mucho porque tartamudeo, y a veces siento tanta vergüenza que prefiero no decir nada. Le confesé que me parecía algo humillante. Y él me respondió: “No lo es. Es lo que piensas.” Esa frase es muy simple, pero al mismo tiempo muy poderosa. Me impactó, porque normalmente la gente no entiende cuánto pesa tener un impedimento del habla. Esa reflexión se me ha quedado grabada y realmente he empezado a valorar más los momentos en los que me toca hablar.
¿Qué te hubiera gustado saber antes de ir a València?
Que existe un abono de transporte para jóvenes y que es gratuito.
¿Algún consejo para aprovechar al máximo un programa de movilidad?
Ser abierto, y quizá contactar con alguien que ya haya hecho un Erasmus antes para que te cuente que existe el abono Jove Gratuito, jaja.
¿València cumplió tus expectativas?
Las superó. De hecho, no me esperaba que esta experiencia me fuera a cambiar tanto.
¿Cómo sientes que te ha cambiado?
Me acepto más como persona, y creo que ahora soy un poco más adulta.
¿Cómo fue volver a Polonia después de tu Erasmus+?
Pues para mí fue bastante complicado. Por un lado, quería volver, porque me gusta Polonia, pero, al mismo tiempo, no quería hacerlo del todo, porque también me encariñé con mis amigos de allí. Fue una mezcla de emociones. Con el tiempo, me acostumbré de nuevo a mi vida en Polonia.
¿Qué estás haciendo ahora y qué planes tienes para el futuro?
Ahora estoy terminando el último año de la carrera y me gustaría hacer un máster también en estudios ingleses. Luego, volar: quiero ser azafata. Creo que es mi destino. Me llamo Ala, así ¿qué otra cosa podría hacer?
Me ha hecho mucha gracia esta broma de tu nombre, jaja. ¿Es un sueño que tienes desde pequeña o lo descubriste hace poco?
Lo descubrí hace unos tres años. Antes no volaba casi nunca. Siempre íbamos de vacaciones en tren, pero ahora me encanta volar. Me gusta mucho esa sensación cuando el avión despega.
¿Qué opinas del programa Erasmus+?
Creo que la persona que lo inventó es un genio. Te abre muchísimo y te muestra un poco lo que quieres y no quieres en la vida.
Última pregunta: ¿Cómo definirías tu Erasmus+ en València con una sola palabra?
“Valiente.” Primero, porque las palabras València y valiente empiezan igual. Pero también porque ahora me siento más valiente. Hay que ser valiente para salir de tu país y mudarte a un lugar totalmente nuevo.
Eso es todo, Ala. Te agradezco mucho tu disponibilidad y, de nuevo, te felicito por tu castellano, que es magnífico. ¡Un abrazo! :-)
¡Muchas gracias a ti por la oportunidad! ¡Un saludo!
Eso es todo amigos/as. ¿Os apetece compartir vuestra experiencia e inspirar a otras personas? CLICAD AQUÍ.
¡SALUDOS! :-)
Bernat, OLS Community Manager – Español

